Podemos invertir millones en la mejor tecnología del mundo, pero si el factor humano no está alineado, el sistema es vulnerable. Por qué la gobernanza moderna exige poner a la persona al centro de la estrategia de seguridad.
Por: Cristina Zúñiga Directora de Gobernanza y Asuntos Corporativos en Ciberconsulting.
Suelo usar una analogía simple para explicar la gobernanza digital: una empresa es como un edificio inteligente de alta seguridad. Podemos instalar cámaras de última generación, reconocimiento biométrico y puertas blindadas (nuestro Firewall), pero si un residente deja la puerta abierta “porque le pesaban las bolsas” o le entrega la llave a un desconocido por cortesía, toda la inversión tecnológica queda anulada.
En el mundo de la ciberseguridad, ese “dejar la puerta abierta” ocurre miles de veces al día a través de un clic en un enlace malicioso o el uso de contraseñas débiles.
La “G” de ESG: Ciberseguridad es Sostenibilidad
Tradicionalmente, la sostenibilidad (ESG) se asociaba solo a lo ambiental o lo social. Hoy, la Gobernanza (G) es el sistema nervioso del cumplimiento. Una empresa que no protege sus datos o los de sus clientes no es una empresa sostenible. La pérdida de información no es solo un problema técnico; es una fractura ética que rompe la confianza con el entorno, afectando la viabilidad del negocio a largo plazo.
Aquí es donde conectamos puntos que pocos ven: el vínculo entre la Ley Karin (acoso y clima laboral) y la ciberseguridad. Un colaborador desmotivado, estresado o que siente que la organización no lo cuida, es un colaborador menos atento a los riesgos. La seguridad de la información florece en culturas de integridad y bienestar. Cuando un trabajador entiende que cuidar los datos es cuidar su propia casa y la de sus compañeros, la seguridad deja de ser una imposición de IT y se convierte en un valor compartido.
La respuesta de muchas empresas ante el riesgo ha sido “prohibir”: bloquear sitios, restringir accesos, vigilar. Pero la prohibición sin educación genera resistencia. Nuestra propuesta en Ciberconsulting es pasar de la cultura del bloqueo a la cultura de la concientización.
Educar es el escudo más barato y efectivo. Si logramos que cada Director y cada colaborador comprenda que su comportamiento digital es un acto de responsabilidad legal y social, habremos construido un firewall humano inquebrantable.
La tecnología nos da la potencia, pero la gobernanza nos da la dirección. Como líderes, nuestra misión no es solo comprar el mejor software, sino cultivar una organización donde la integridad sea la norma y no la excepción. Porque al final del día, la última línea de defensa no es una línea de código; es la conciencia de la persona que está frente a la pantalla.
